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miércoles, 21 de enero de 2015

Para Ti...


Hace algunos años, mientras era aún estudiante, tuve la oportunidad de conocer a alguien, un buen amigo, que marco mi vida de una forma singular.

Hice amistad con un chico menor que yo, era amable, noble, muy sensible, y sobretodo muy nervioso y tímido, situación que lo colocaba en la mira de todos, haciéndolo blanco de burlas, que si bien, para los ojos de los demás era algo normal (incluso de los míos en algún momento), pues eramos un grupo de adolescentes "llevados", la realidad era que para él era algo insoportable, algo que no sabía como enfrentar, pues carecía de las herramientas para hacerlo.

Lo que muchos no sabían, e incluso ignoran todavía, era que ese nerviosismo y timidez eran fruto de todo un trasfondo familiar, de abandono materno, sometimiento y sobreprotección del padre, entre otras cosas, que fueron desarrollando en él un sin fin de temores e inseguridades, creadas en el entorno familiar y reforzadas en la escuela, pues lejos de ser un refugio para él, se convirtió en otro lugar indeseable.

Poco a poco, se fue aislando, tratando de cambiar de amigos, pero él y yo seguimos en contacto, algo lo hacía sentirse bien conmigo, que afortunada, me llegó a decir que le recordaba a su hermana: él admiraba a su hermana por rebelde, por no someterse a su padre como él lo hacía, por vivir su vida. 

Tratando de ayudarlo a que enfrentara su situación, diciéndole qué hacer y cómo, una y otra vez, lejos de ser un apoyo, me convertí en alguien más en su entorno que lo presionaba y lo hacía sentir ansioso e incomodo sin darme cuenta, y, paso lo que él creía que tenía que pasar... se suicido.

El día anterior lo había notado raro, diferente a los otros días, me dio señales claras de lo que pensaba hacer, se despidió indirectamente, y mi reacción fue no hacer nada, cuando pude hablarle, no sé, quizá unas palabras de aliento hubieran hecho la diferencia, pero eso ya no lo sabre nunca, pues erróneamente pensé que esas señales no eran nada, que sólo estaba triste y se le iba a pasar.

Por la mañana, asistí a clases como regularmente lo hacía, y su banca estaba vacía, en ese momento recordé una imagen del noticiero matutino, donde habían hablado de un suicidio, y creí escuchar su nombre, había murmullos en el salón, me miraban...me dieron la noticia.

Tome mi celular, lo llame y no contesto, no lo creía. Otra amiga me lo confirmo. los sentimientos de culpa por no haber hecho nada me invadieron, durante mucho tiempo, la idea de que quizá lo pude haber ayudado...si no lo hubiera presionado. 

Ha pasado tiempo de ese evento, lo recuerdo y aun duele, pero ya no sufro, por que se que lo acompañe, y que a fin de cuentas fue una elección que hizo, y no lo juzgo, pero creo firmemente que pudo haber hecho más, pudo luchar, enfrentar sus demonios y dominarlos, tomar cada evento en su vida como una experiencia que lo llenaría de aprendizajes.

Todos tenemos opciones, independientemente de la situación que vivamos, pues somos dueños de lo que elegimos ser o no ser, hacer o no hacer. Así que los invito, a que escuchemos nuestro interior, nos conozcamos, veamos que necesitamos y que no. TU CUERPO GRITA...TU ALMA TAMBIÉN, escuchala, ¡ROMPE EL SILENCIO!, habla con alguien, nunca estamos solos, recuerda, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional (Buda).


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